Día de mercado
La saeta
En recuerdo de Antonio Belda
Cuando dejamos de vagar
VERANO
A mi padre
El volcán
El año que no hubo otoño
L´Estruendu
SOLEDAD DE FLORES MUERTAS
LA ESTELA
Tiempos de amor, honor y guerra en el Bierzo
La higuera
Aprehender el tiempo
Mi casa
El héroe en la batalla
Las mariposas del río
Ese mundo…ya no está
El río
Seis octavas para un recuerdo
Solo te recito un verso
Cántaros y agua
«Ocurrió en un mes de octubre...»
Castilla
Estaba tan cerca
La silla vacía: En recuerdo de Pepe Fuster
Finalista en el VI Concurso de Poesía “Rosa Butler” del Ateneo Literario de Artes y Ciencias de Puerto Real
La Saeta
Se arquea sobre la cuerda vibrante
doblegando con fuerza la madera
y tensa el verso que alcanzar espera,
con precisión, el corazón amante.
Sobrevuela después, recta y constante,
rasgando el aire azul de primavera,
sin respetar ni marca ni frontera
a todo el que se ponga por delante.
Empapada su punta de veneno,
penetrando con fuerza, contamina
—inundando a la vez todo su seno—,
la pureza de su alma femenina,
y la arroja después al desenfreno
una vez que el poema la domina.