Vie 20 enero 2023
«Cambalache»
Mas Artículos
Últimas Publicaciones
El cesto de naranjas
Accésit en el VIII Premio Literario «Berceo lee a Gonzalo» El cesto de naranjas La escarcha cayó con fuerza durante la noche. Al despertar, Santiago sintió...
Quiero Verlo
Éxito rotundo en la presentación de El Romance del Comandante Moreno en el CMAE de Avilés
La presentación de El Romance del Comandante Moreno, la obra más reciente de Antonio Luis Vicente Canela, se convirtió en un auténtico acontecimiento cultural...
Quiero Verlo
Luis Vicente Canela: "La guerra civil es la peor de todas las contiendas, por su carácter fratricida"
Fuente: INES.ES Autor: María José Iglesias   «A este nuevo conflicto en Irán no le veo ningún sentido» señala el militar avilesino, miembro del Cuerpo...
Quiero Verlo
Ya no riman los poetas
Incluido para su publicación en la selección de poemas del «V Concurso Internacional de Poesía Inédita “En lo Alto del Río”, Zapatoca, Colombia»....
Quiero Verlo
Un destino diferente
Finalista en el V Concurso de Sonetos «Hernán de Usero» Un destino diferente No busques la razón entre mis versos, hace tiempo renuncié a su cuidado. Sólo...
Quiero Verlo
Día de mercado
  Finalista en el VI Concurso de Poesía “Rosa Butler” Ateneo Literario de Artes y Ciencias de Puerto Real  Día de mercado Con el alba parte del caserío...
Quiero Verlo
La saeta
Finalista en el VI Concurso de Poesía “Rosa Butler” del Ateneo Literario de Artes y Ciencias de Puerto Real  La Saeta Se arquea sobre la cuerda vibrante...
Quiero Verlo
En recuerdo de Antonio Belda
Apenas el sol rozaba la cumbre del Montcabrer y la escarcha de la noche como si fuera un mantel cubría Sierra Mariola con sus gotitas de miel, con la escopeta...
Quiero Verlo

Es curioso este mundo nuestro. Para empezar, lo que usted y yo, su vecino Borja Mari (el técnico de ascensores) y la hija de Maribel, la dueña de la tienda de la esquina que le vende la fruta, llamamos «este mundo», es solo una parte —y no la mayor—, del Mundo, del verdadero y complejo Mundo; en el que, además, no es fácil orientarse. Y si uno no es capaz de orientarse, mal puede saber hacia dónde tiene que ir.

Hoy en día, decidir qué es lo correcto, intentar hacer el bien, ser una persona decente se convierte en  algo titánico. Las reglas que ayer valían, que sustentaban como paradigmas nuestro sistema de valores, son arrinconadas por inservibles. La forma de comportarse, de relacionarnos con los demás, lo que se denominaba «buena educación»: obsoleta, caduca, cuando no directamente abominable. «Seamos, pues, espontáneos», me dirá usted; no, amigo mío, tampoco va la cosa por ahí. La espontaneidad, si no es la políticamente correcta, tampoco sirve. No se arriesgue usted a manifestarla, o saldrá malparado y le pasará como a una amiga de mi familia que era un poco cara dura, bueno: muy cara dura, y mi madre, cuando se refería a ella, siempre decía que era «muy espontánea». Tan es así, que puede mostrarse usted «espontáneamente» grosero y zafio, en un programa de televisión, por ejemplo, y será muy aplaudido por ello. Por el contrario, manifiéstese —incluso  en petit comité—, «espontáneamente» contrario a cualquiera de las estupideces que marca la «pijoprogresía» oficial y prepárese para ver cómo se reducen sus «me gusta».

Todo esto, viene a colación por contarles a ustedes que en una Tertulia de la que formo parte, a la que «invitamos» a gente que, nos parece, pueden hablarnos de temas interesantes, tuvimos ayer la suerte de contar con la presencia de Trinidad Amorós, que en una exposición razonada, y sobre todo valiente, defendió delante de un grupo de personas (unos peinamos canas y otros no peinan nada, porque no pueden), en el que nadie cumple ya los sesenta y cinco, la postura crítica del Feminismo contra la «ley Trans». Y ya no se trata tanto de aquello de lo que se discrepe, como de ser capaz de discrepar; aún a costa —como Trinidad contó— de soportar ataques personales.

Satisface, pues, ver que hay voces críticas que no se amilanan y a las que no les importa luchar contracorriente cuando están convencidas de que deben hacerlo. Y a nosotros, pobres mortales…, siempre nos quedara el tango.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Apúntate a mi canal

Loading
La Octava Silla
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.