Efecto Tanxugueiras

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Cuando Manuel Fraga fue elegido por primera vez Presidente de la Xunta de Galicia, anunció que entraría en la Plaza del Obradoiro acompañado por cinco mil gaiteiros. Al final, fueron unos dos mil —gaiteiro más o gaiteiro menos—. Yo creo que ahora si, como parece, Feijoo se va a Madrid, debería contratar para entrar en Génova 13 a las Tanxugueiras.

El efecto Tanxugueiras es un efecto no deseado. Es decir: algo que sucede al margen de la voluntad del que actúa. ¡Ojo!, no confundir con efecto secundario o efecto colateral. Así, cuando en el Benidorm Fest se otorgó el triunfo  a Chanel, el efecto no deseado, resultó ser: Tanxugueiras.

Alguien aconsejó muy mal a Pablo casado, ya ex líder del PP, y aunque es posible que en sus Planes de Contingencia evaluaran los efectos secundarios o colaterales de su ataque a Ayuso, desde luego no tuvieron en cuenta los no deseados.

Cuando se dispara un arma, se produce lo que se conoce como “retroceso”. Es pura física: acción, reacción; y ocurre tanto cuando se dispara un fusil como un obús. Hay, sin embargo, un tipo de armas que no tiene retroceso. Los tebeos de Hazañas Bélicas los popularizaron como “bazucas”. Pero tienen un inconveniente, no se puede poner uno detrás cuando se disparan porque te achicharras. De hecho es frecuente ver en alguna película, mal asesorada técnicamente, como se dispara un “bazuca” desde el interior de un coche o desde un espacio reducido.

Casado y sus fieles —por cierto, ¡qué pena da ver como mudan los afectos!— se han “achicharrado”. Es lo que tiene disparar, que, además de intentar dar en el blanco, hay que ser capaz de absorber el “retroceso” del arma.

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