DINKS

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¿Saben ustedes que son los DINKS? No, no es el nombre de una nueva bebida energética, ni de un dulce de esos que sacamos de la máquina del gimnasio, y cuando nos pillan decimos que nos hemos confundido, que queríamos comprar un agua. DINKS es el acrónimo de «Doble Ingreso Sin Hijos». Está en inglés ¡claro!, ¿en qué si no?, y define a las parejas que ganan sendos sueldos y no tienen hijos; o habiéndolos tenido, ya se han independizado (aunque en el segundo caso, yo creo que es preciso hacer matizaciones).

Pues, parece que, según los estudios realizados (ya saben que hoy todo se interpreta sobre la base de «los estudios realizados», aunque la mayor parte de las veces nadie explica quién, cómo y cuándo, realiza los estudios), las parejas DINKS gozan de una  serie de ventajas, a saber:

«Mayor estabilidad financiera que les permite ahorrar una mayor cantidad de dinero, además de invertir en sus respectivos futuros y disfrutar de un nivel de vida más cómodo».

La estabilidad financiera se entiende siempre que no te dé por querer comprar duros a cuatro pesetas, y hacerle caso a tu «asesor financiero» que, además, ya no sabes siquiera si estás hablando con una «persona humana» o con un avatar. Y en lo que respecta a invertir en «sus respectivos futuros», cae por su propio peso, porque, si teniendo hijos la cosa ya está cruda cuando llegas a viejo, si ni siquiera los tienes…

«Mayor flexibilidad y libertad, ya que, la falta de responsabilidades parentales permite determinar cómo gastar su dinero y su tiempo, viajar con mayor frecuencia y disfrutar de distintas actividades de ocio».

«…disfrutar del ocio». Que quieren que les diga. El ocio en plan DINKS está muy bien: museos, exposiciones, conferencias sobre «la repercusión de la metáfora como elemento sustitutivo de la afirmación sistémica en las relaciones interpersonales». Pero disfrutar, disfrutar…, el que no ha perdido un niño en el parque de atracciones, no sabe lo que es disfrutar cuando el niño aparece, tan campante, de la mano de una señora que le ha comprado un helado de turrón, sin saber que la criatura es alérgica a los cacahuetes (a no ser que sea usted de esas personas que creen que el helado de turrón se hace con almendras).

«Mayores oportunidades profesionales sin las restricciones que, en ocasiones, pueden llegar a sufrir las parejas que tienen hijos, lo que permite a las parejas DINKS un mayor enfoque en el trabajo, centrarse en sus carreras y trabajar largas horas para conseguir oportunidades de ascenso y dedicar tiempo a su desarrollo profesional».

O sea, que «trabajar largas horas» es una ventaja, porque te puedes «centrar más en el trabajo», y así —si tienes suerte—, el jefe de turno se fijará en ti y te promocionará, para que continúes «trabajando largas horas» hasta que el nuevo jefe se fije de nuevo en ti y te promocione,  para que «sigas trabajando largas horas…».

Mayor calidad de vida al combinarse ingresos más altos con menos gastos relacionados con  los hijos, lo que permite a las parejas DINKS vivir en lugares más cómodos, viajar más y acceder a comodidades que no podrían disfrutar si tuviesen hijos.

Pero, ¿de qué coño sirve tener más ingresos si no tienes niños que llevar a Disneyland (París de la France), para que luego se lo cuenten a sus primos, y tú cuñada se muerda las uñas de envidia mientras le enseñas las ochocientas catorce fotos que les has hecho con el ratón Mickey Mouse?

 «Oportunidades para la autoexploración de sus propios intereses y pasiones individuales, como aprender nuevas habilidades, ir a clases o embarcarse en proyectos personales sin tener que lidiar con las demandas constantes de la crianza de los hijos».

¡Ojo, mucho ojo con esto! Anda que no conozco yo  parejas que «explorando sus propios intereses y sus pasiones individuales», han terminado liados con el monitor del gimnasio; o el de yoga, que no sé qué es peor.

Al no tener hijos, las parejas DINSK, pueden centrarse más en ellos mismos, y en seguir afianzando su relación de pareja; de esta forma tienen tiempo y energía para fortalecer su conexión y disfrutar de más tiempo y actividades juntos, y poder construir una base sólida en su relación.

¡Tonterías! No hay nada que refuerce más la relación de pareja que las discusiones para decidir a qué guardería van a ir los nenes, o si tienen que estudiar chino mandarín en vez de inglés: «Que tú no sabes, Paco, por donde va el mundo, que ahora son los chinos son los que cortan el bacalao, que lo dice la tele». O intentar ponerse de acuerdo sobre a qué edad se le compra el móvil a la criatura: «Antonia, que me ha dicho el niño que en el cole lo llaman el analógico».

«Al no tener que cuidar de los hijos, las parejas DINKS, tienen más tiempo para dedicar a otros pasatiempos, deportes, viajes o actividades sociales disfrutando de una vida más relajada».

Pues, mire usted: tampoco. Porque las parejas DINKS salen con otras parejas DINKS, y cuando, durante la cena en «un estrella Michelin», le dicen: «acabamos de volver de pasar dos semanas en Vietnam; ¡es fantástico!, tenéis que ir». Los otros le espetan: «estuvimos el año pasado. Hicimos un combinado Camboya, Vietnam, Laos y luego, como estaba cerca, nos fuimos unos días a Japón». Y ahí se termina la conversación. Y en cuanto al relax… yo no conozco nada que relaje más que cuando tus suegros vienen a por los niños y se los llevan al parque a la hora de la siesta, y va tú mujer y te dice «Manolo, me voy a tumbar un ratito, que hoy he dormido fatal»; y tú, con los platos a medio fregar, piensas «eso es una señal», y dejas ablandándose en Fairy la vajilla y te dices: «¡qué coño!, lo primero es lo primero».

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