Almanzor

Suscríbete a mi canal

Loading

Últimas Publicaciones

Como cada año, en las primeras semanas del mes de junio, acuden fieles a su cita las brevas de mi higuera. También como cada año, acuden los mirlos con la intención de no dejar ni una que yo pueda llevarme a la boca.

Este año decidí apostar fuerte en la lucha contra los que quieren llevarse aquello que no es suyo y  compré a Almanzor, un ejemplar de búho real. En realidad es una carcasa de plástico que imita de una forma algo tosca a un búho real, pero eso él no lo sabe. Ponerle nombre me tuvo cavilando varios días, pues no era cosa menor cómo llamar a alguien que estaba destinado a ser azote de delincuentes, quizá de poca monta, pero delincuentes al fin y al cabo. Me decidí por el insigne caudillo, terror de los infieles cuando terminaba el primer milenio de nuestra era.

Así que busqué un lugar que me pareció apropiado e instalé a Almanzor dominando desde el alfeizar la vasta parcela de cien metros cuadrados dónde se ubica la higuera. He de subrayar que el ejemplar de búho aporta como extra un muelle sobre el que gira su cabeza a merced del viento, lo cual lo dota, si cabe, de un mayor realismo.

Al día siguiente, temprano, salí ilusionado al jardín para comprobar la eficacia de Almanzor. Mi decepción no tuvo límite al ver como varias brevas maduras habían sido saqueadas por los ladrones. Miré a Almanzor y me encogí de hombros en un gesto inquisitorio de impotencia. Él, impertérrito, aguantó la mirada y continuó con su inútil vigilancia.

He hecho varios intentos de reubicación de Almanzor y ninguno ha funcionado, así que he llegado a la conclusión de que no tenemos empatía en los fines y que quizá, él piensa que los mirlos tienen todo el derecho del mundo a comerse las brevas. ¿Qué importa que yo plantase la higuera, la mimase durante años, la riegue, la abone y cuide de que no enferme? ¿Quién soy yo para apropiarme en exclusiva  del generoso fruto de la naturaleza? Es, pues, mi actitud, y no otra cosa, la que ha provocado esta situación, al haber optado por medidas coercitivas, en lugar de escuchar…dialogar… y consensuar.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Loading