Vie 18 agosto 2017
BARCELONA
Mas Artículos
Últimas Publicaciones
Luis Vicente Canela: "La guerra civil es la peor de todas las contiendas, por su carácter fratricida"
Fuente: INES.ES Autor: María José Iglesias   «A este nuevo conflicto en Irán no le veo ningún sentido» señala el militar avilesino, miembro del Cuerpo...
Quiero Verlo
Ya no riman los poetas
Incluido para su publicación en la selección de poemas del «V Concurso Internacional de Poesía Inédita “En lo Alto del Río”, Zapatoca, Colombia»....
Quiero Verlo
Un destino diferente
Finalista en el V Concurso de Sonetos «Hernán de Usero» Un destino diferente No busques la razón entre mis versos, hace tiempo renuncié a su cuidado. Sólo...
Quiero Verlo
Día de mercado
  Finalista en el VI Concurso de Poesía “Rosa Butler” Ateneo Literario de Artes y Ciencias de Puerto Real  Día de mercado Con el alba parte del caserío...
Quiero Verlo
La saeta
Finalista en el VI Concurso de Poesía “Rosa Butler” del Ateneo Literario de Artes y Ciencias de Puerto Real  La Saeta Se arquea sobre la cuerda vibrante...
Quiero Verlo
En recuerdo de Antonio Belda
Apenas el sol rozaba la cumbre del Montcabrer y la escarcha de la noche como si fuera un mantel cubría Sierra Mariola con sus gotitas de miel, con la escopeta...
Quiero Verlo
Cuando dejamos de vagar
TERCER PREMIO (POESÍA) EN EL V CERTAMEN LITERARIO «LITERATÚRIA» DE RIBA-ROJA DE TÚRIA Al principio, antes «No todos los que vagan están perdidos» JRR Tolkien....
Quiero Verlo
A la sombra del moral
ACCÉSIT EN EL CERTÁMEN CULTURAL «CASA DE LEÓN EN LA CORUÑA 2025» A la sombra del moral Al doblar la curva del teso, Roberto vio la torre de la iglesia....
Quiero Verlo

Hoy la Prensa de todo el planeta se llenará con artículos sobre el atentado terrorista de ayer en Barcelona. Las redes sociales estarán colapsadas por los mensajes de apoyo a las víctimas y por las muestras de condolencia, oficiales y particulares, de millones de ciudadanos. Habrá minutos de silencio, banderas a media asta y declaraciones de los dirigentes políticos llamando a la calma y a la resistencia pacífica frente al terror. Expertos de salón analizarán los hechos en las televisiones y extraerán consecuencias que no por obvias serán menos aplaudidas. Pero la realidad, la cruda realidad, es que Occidente no sabe cómo acabar con esta clase de terrorismo que no precisa de la compra de armas o explosivos, de campos de entrenamiento, de adiestramiento para matar. Una vez más, el sofisticado mundo que hemos creado se queda patéticamente inmóvil ante una situación para la que su actual sistema de riesgos y responsabilidades no sirve.

La violencia, en cualquiera de sus formas, incluso la legitima ejercida por los estados en defensa de los derechos y libertades de los ciudadanos, ha evolucionado a lo largo de la historia más deprisa que las formas de contrarrestarla. Hay, pues, una guerra, solapada si se quiere, pero guerra; y detrás de ella ¡Oh, la religión! Dos formas diametralmente opuestas de concebir el mundo, la convivencia, los derechos y las obligaciones.

La guerra y la religión han recorrido un largo camino juntas; y siguen yendo de la mano porque ambas suponen un acto irracional en sí mismo. Ambas, como hechos sociales que son, a lo más que han llegado es a organizarse en sus formas, pero sin modificar su fondo de irracionalidad. Es decir: la guerra se ha dado convenios, tratados, normas que regulan la forma de “matarse”. Y la mayoría de las religiones, con el paso del tiempo, han revestido sus enunciados excluyentes de formas que han derivado hacia lo social. Por eso una guerra en la que el uno de los beligerantes “rompe  las normas” es desestabilizadora. Fundamentalmente porque el otro no sabe inicialmente como responder a la agresión.

La población civil ha sufrido desde siempre las consecuencias del horror de la guerra. Eso no es nada nuevo. Pero a la tragedia que supone la muerte, se une en este caso la imposibilidad de explicar en hecho en sí, de una forma racional. Cuando una ciudad es bombardeada, el que la habita sabe que el próximo proyectil puede caer en su casa. Vive con esa tragedia. En el campo de batalla, el soldado, el combatiente, es consciente del hecho de que se enfrenta a otros soldados y de que puede morir en esa lucha. Pero cuando alguien sale de paseo una tarde de verano por el centro de una ciudad como Barcelona, en lo último que piensa es en que un grupo de asesinos pueda arrebatarle la vida.

Descansen en paz.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Apúntate a mi canal

Loading
La Octava Silla
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.